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Seleccionamos los instrumentos para ti y te ofrecemos la mejor calidad precio


En elige tu violín vendemos con experiencia, conocimientos y amabilidad. Llevamos desde 2011 haciéndolo y toda la vida preparándonos. En nuestro catálogo puedes encontrar instrumentos que abarcan desde Enseñanzas Elementales hasta el Grado superior.

Tenemos la mejor relación calidad-precio del mercado.

Cada violín y violonchelo que ofrecemos está hecho a mano por expertos luthieres.

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Ahora puedes probar los instrumentos como tú quieras y llevarte el que más te guste.


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Realizamos la prueba a través de videollamada, así podrás ver y oir al instrumento que más se ajuste a tus necesidades.

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eligetuviolin.com      Wood&Good

CATÁLOGO DE INSTRUMENTOS

En nuestro catálogo podrás encontrar todos los modelos de violines y violonchelos diferentes que se adaptan a las necesidades de cada intérprete.

Violines
Violoncellos

PRUEBA GRATUITA DE INSTRUMENTOS

No dude en ponerse en contacto con nosotros si desea información, conocer los precios o probar los instrumentos.

OPINIONES DE NUESTROS CLIENTES

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  • “En la escuela donde doy clase en Torrejón de Ardoz, desde que conozco los violines de Ainhoa, la mayoría de mis alumnos tienen uno. La relación calidad-precio es inmejorable, tanto en acabado como en sonido. Yo me hice con uno para tocar en mi grupo (www.vipersquintet.com)”

    Daniel García Reñones - Profesor en E.M.M. Torrejón de Ardoz

  • “Yo les digo: vete a las tiendas y mira. Luego prueba uno de Wood & good… Al final se quedan siempre con los de Wood & good”

    Ángel Paunov - Profesor en la E.M.M. de Alpedrete

  • “Antes de comprar el cello estuve mirando en tiendas para hacerme un idea de lo que podía encontrar con mi presupuesto; pero cuando me puse en contacto con Ainhoa y pude probar el violonchelo que me ofrecía, la decisión fue fácil. Y después de un año, más contento estoy de haberla tomado. Por su sonido no me cabe la menor duda de que será un cello de largo recorrido, que me acompañará en todo mi aprendizaje.”

    Enrique -Estudiante en Madrid

  • “Ainhoa me dejó probar durante unos días dos cellos que reunían las características que buscaba. La decisión de ambos cellos fue muy difícil, ya que ambos eran magníficos instrumentos. Finalmente me enamoró la dulzura de sonido y la variedad de matices de uno de ellos. La calidad de la madera fue también un factor decisivo. Por último, destacar que el precio era sobresaliente.”

    Irene Pinto - Estudiante de Madrid

  • “Servicio impecable y buenos instrumentos a precio asequible! Recomendable 100%”

    Sara Pérez - Violinista

  • “Buena calidad en los instrumentos y es muy amable con los clientes!!, muy recomendable!!”

    Nadia - Profesora de viola

  • “Lo principal que Ainhoa te ofrece es su profesionalidad, atención, asesoramiento y saber hacer.

    Y si encima sus instrumentos suenan bien y tienen una estupenda relación calidad precio mucho mejor.

    Creo que no se puede pedir mas. Gracias Ainhoa.

    (Nosotros compramos un violin)”

    Jesús Siguero - Cliente

  • “Ainhoa tiene unos violonchelos estupendos y a precio más que razonable. Además ella tiene mucha paciencia y te aconseja hasta el último detalle. Todo son facilidades, incluso me ha dejado probar el cello en mi casa antes de decidirme.”

    Pedro Llanera - Cliente

  • “Gracias a "elige tu violín" Julia, de 13 años cuenta con un chelo que suena genial. Además se suma la generosidad y ayuda de Ainhoa para mantenerlo en perfecto estado.”

    Rosa Fernández del Rey - Cliente

Mitos y manías sobre el violín
Escrito por Jesús Fernández y publicado en www.deviolines.com

A lo largo de una vida de estudiante o profesional, un violinista suele escuchar frases e ideas que se repiten una y otra vez hasta quedar ancladas en tu mente como verdades que no se cuestionan, ya que provienen de personas con la autoridad suficiente como para no ser puestas en duda, o son repetidas una y otra vez por la mayoría aunque casi nadie las haya contrastado con la propia experiencia.
En ese pecado de repetir atolondradamente esos lugares comunes caigo a mi vez con frecuencia, aunque habitualmente la respuesta más certera a la mayoría de estos lugares comunes suele ser, “depende“. Aquí os dejo algunas de esas típicas ideas.

“Es mejor no usar almohadilla”

Nathan Milstein, Jascha Heifetz, Yehudi Menuhin, Pinchas Zukerman, Itzhak Perlman, Ann Sophie Mutter lo afirman. Ante nombres tan reputados uno debería sólo asentir e intentar seguir sus pasos. A fin de cuentas, hasta mediados del XIX nadie la usaba. Se dice que se siente mejor el sonido a través de tu cuerpo, que se transmite también más libremente en el instrumento. Pero después nos fijamos en estos grandes violinistas desalmohadillados y vemos algunos cuellos cortos, algunos gruesos, papadas, hombreras bien gruesas, o una barbada espectacularmente alta (Mutter). Y revisamos a grandes violinistas contemporáneos y encontramos pocos ejemplos que no la usen. Busco a Gil Shaham, en mi opinión probablemente el violinista clásico con mejor técnica actualmente, y deja entrever una almohadilla bastante aparatosa.
Yo tuve una temporada de probar a tocar sin almohadilla, pero un cuello largo y fino y unas clavículas muy prominentes que no eran buen lugar de reposo para el instrumento me mostraron claramente que ese era un camino de dolor y sufrimiento.
Los profesores tienden a inculcar sus propias querencias a sus alumnos. Si tienes un profesor anti-almohadilla y una estructura corporal espigada vas a pasarlo mal. Es como si el docente tuviera un molde por el que tienen que pasar todos, aunque en realidad el molde lo ha sacado a partir de si mismo.
Al principio el estudiante no tiene ni idea de los que le conviene, así que es labor del profesor analizar las características de cada uno de sus alumnos por separado y ver qué le conviene. No sólo si puede prescindir de la almohadilla (ciertamente los que pueden tocar bien así tienen mucha suerte) sino, en caso contrario, qué tipo de soporte le va mejor.

“Los arcos sintéticos te lesionan”

Esto lo he leído en ocasiones navegando por la red. Recuerdo que se mencionaba un caso de alguien que conocía a alguien que había tocado durante mucho tiempo un arco de carbono y había acabado con una lesión en el brazo. Y es que se decía que el material sintético no ofrece la resistencia y respuesta natural de la madera. Y también he leído algo parecido en la web de algún arquetero, de arcos de madera por supuesto.
Para empezar es una simplificación meter a todos los arcos de material sintético en el mismo saco. Uno suele pensar siempre en arcos de fibra de carbono, pero realmente hay bastantes más materiales (fibra de vidrio, composite, etc.) e incluso la fibra de carbono posee muchas clasificaciones y formas de trabajar distintas. A menudo se anuncian arcos como si fueran de fibra de carbono que realmente son de otro material, o que sólo tienen un ligero recubrimiento de fibra y la vara es de otro material plástico.
Realmente no conozco a nadie ni tengo referencias de nadie que haya usado durante mucho tiempo un arco de fibra de carbono y le haya hecho ningún mal. Obviamente si te haces con un arco de 30€ o incluso menos (¡que los hay!) no vas a tener grandes sensaciones al tocar, pero si pruebas un auténtico carbono de nivel profesional, cuya relación calidad/precio casi es insuperable, no desmerece a un buen pernambuco.
No estoy aconsejando comprar arcos de fibra de carbono frente a los de madera, me encantan estos últimos, pero, antes de dar por sentadas algunas frases hechas, prueba por ti mismo y sé sincero con tus propias sensaciones, sin que leyendas urbanas te engañen.

“No hay que llevar microafinadores”

Vale, esta frase tiene algo de razón. No veréis a ningún profesional, al menos en música clásica con los 4 microafinadores. Llevan uno en la cuerda mi, y, los más desprejuiciados, otro en la cuerda La (esa es mi opción, y la de Vengerov). Llevar los 4 es un signo inequívoco de estudiante y/o de violín de gama baja o media.
Los microafinadores afectan ligeramente al sonido, como cualquier adminículo que afecte a la vibración de la cuerda crea un poco de efecto sordina, pero en muchas ocasiones eso es un mal menor. Si eres profesional, tocas en auditorios, eres solista, etc., probablemente te interesa ganar el mayor volumen posible. Tu violín de miles de euros no tendrá problemas con las clavijas, ya que será periódicamente revisado por un luthier, y podrás afinar sin problemas.
Pero en muchos otros casos esto de los microafinadores no tiene importancia: violinistas folk, pop, violinistas que tocan enchufados, violinistas de acompañamiento, y por supuesto todo el que tiene un violín no muy bueno o que no ha visto un luthier hace años deben pasar de este prejuicio y usar microafinadores sin ninguna vergüenza.

“Los Stradivarius nunca se han igualado”

Nunca he tenido un Stradivarius en mis manos, nunca tocaré uno ni creo que pueda compararlo personalmente con otros violines modernos. La superioridad de estos instrumentos, y en general de aquellos creados durante la edad de oro de la luthería en Cremona no parece despertar objeciones ni debate entre los grandes solistas ni entre los marchantes. Pero algunas investigaciones realizadas en la última década han creado un gran revuelo y alimentado el debate sobre el tema, al ofrecer unos resultados sorprendentes: en pruebas realizadas a ciegas por expertos, estos no sólo no pudieron distinguir los violines antiguos de los modernos sino que en buena parte de las ocasiones preferían estos últimos. Las pruebas se realizaron durante varias horas tanto en sala de ensayo como en sala de conciertos, por lo que en principio no podemos atribuir factores como el ambiente, el estado del instrumento, etc.
Sin embargo, grandes virtuosos como Joshua Bell afirman que estos instrumentos tienen algo que no poseen los modernos. ¿Hay quizás un sesgo romántico hacia ellos? ¿hay algún factor que no se tuvo en cuenta en las pruebas? ¿o es simplemente que no estamos dispuestos a desprendernos de nuestras ideas preconcebidas?

“Si el violín es chino, es malo”

Hoy en día casi todos los instrumentos para principiantes se fabrican en China. Hay en aquel país una producción ingente de instrumentos baratos construidos de forma industrial con la que ningún país hoy en día puede competir. Por eso, cualquier violín que se venda en el rango de los 100/200€ € tiene muchas posibilidades de venir de allí. Pero esta realidad no debe esconder otra, y es que en China también se fabrican violines de nivel medio y alto a un buen precio, y que muchas marcas occidentales confían la manufactura de sus productos a empresas y artesanos de allí.
En febrero de este año se celebró la Malta International Violin Making Competition en la que, en la categoría de violines se impuso el chino Yu Huidong (quien por cierto también había ganado otro concurso, la Santa Cecilia Competition, el año anterior). La medalla de plata fue compartida por el italiano Paolo Trazzi y otro chino, Chen Xiang Wei quienes también consiguieron sendas medallas de bronce, acompañados en este caso por, Guo Mingkui y Yang Jinlong, ambos chinos, Seung Jin Lee, coreano, Gino Sfarra y Bruno Fulcini, italianos.
Incluso la Violin Society of America, poco sospechosa de parcialidad hacia China otorgó en su concurso de 2016 una medalla de plata en construcción a Yunhai Xu, y otros compatriotas suyos obtuvieron también diversos premios.
Estos resultados hay que tomarlos con cuidado y no significan tampoco que los luthieres chinos sean los mejores del mundo; a menudo también son el colectivo más numeroso en estos concursos, hay jueces de estos países y ciertamente dudo que los auténticamente grandes artesanos actuales arriesguen su prestigio en unos concursos en los que tienen mucho que perder y poco que ganar. Pero muestran que la palabra chino aplicada despectivamente de forma automática puede ser un error. Y es que cuando nos hablan de un violín chino, en seguida pensamos en uno de esos fabricados en serie de un modo industrial y muy mecanizado, y no es siempre así.

“Sólo hay una postura correcta para tocar”

El problema es que luego cada uno tiene la suya; es como con las religiones, todos creen que la suya es la única buena (sobre todo los rusos). Después te fijas en los grandes y ves que hay diferencias. Porque cada cuerpo y cada personalidad es diferente, incluso cada tipo de música requiere enfrentarla de cierta manera. Durante mucho tiempo, cuando durante muchos años acudí al Auditorio Nacional con un abono, miraba fascinado a uno de los profesores de la Orquesta Nacional tocando con el violín prácticamente sobre el pecho, una forma de sujetar el violín que en el barroco era bastante común, aunque también podían sujetarlo sobre la clavícula o sobre el hombro. Hoy en día hay un consenso mayoritario sobre la postura correcta, pero dentro de ella hay variaciones. Y no es algo completamente estático, sino dinámico.

“Hay que darle resina al arco cada vez que vas a tocar”

No; cuando lo necesite, ni antes ni después.

“Los violinistas son insoportables”

Mmhhh, bueno, creo que esta afirmación es en gran medida cierta...

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